Como cada noche te esperaba sentada , muerta de frío , tiritando , a las tantas de la madrugada sin más compañía que los secunderos de mi viejo y delicado reloj. Y pasaban las horas como cada viernes de madrugada en los que todo giraba entorno a ti. Como cada viernes llevaba conmigo ese libro que tantas otras noches había releído juntos mientras escuchabámos la banda sonora de cada uno de nuestros encuentros. La semana se me hacía eterna suspirando porque llegase el vierned y poder tenerte cerca por un rato. Pero ese viernes no fue como todos. El cielo estaba nublado , el frío calaba entre mis huesos frágiles y diminutos mientras el reloj corría din pausa , sin dar un respiro a mi perdida esperanza de verte aparecer. Se paró. Llegaron las doce y no apareciste , quizás fue porque yo ya no llevaba esos zapatos de cristal o porque te cansaste de recorrer el mismo camino cada dís y a la misma hora , puede que la rutina te alejara. Yo , sin embargo , seguí esperándote como cada viernes.
Enviado de Samsung Mobile

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