Sin quererlo , sin buscarlo , se convirtió en lo que más anhelaba. Era difícil de entender , a veces imposible. Nos creíamos que jugábamos a querernos y acabamos queriendo jugar. Era tan distinto , tan imcomprensible , sensato pero a la vez alocado. Era como un soplo de aire fresco que entró por esa ventana que me negaba a abrir. Era como un 1 de diciembre , como una noche de verano , como un probable imposible. Y de repente , ahí estaba , era él , había venido y esta vez para quedarse. Me negaba a creerlo , no quería que me destrozara por enésima vez así que no le creí. Me cegué a lo que echaba de menos y me agarré a lo que no pensaba que pudiese ser verdad. Él se aferró al recuerdo pasado de las noches en velas y las mañanas heladas , de las caricias a destiempo y los roces con ganas. Quiso recuperar el tiempo perdido , pero ese tiempo fue tan fugaz como un beso en un portal , las ganas de quererlo todo y quedarte sin nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario