El último verdadero ermitaño fue encontrado y lo arrastraron fuera de la clandestinidad, al mundo. La mayoría podría encontrar su existencia triste, pero el ermitaño sabía algo que nosotros no. Sabía que cuando se llega a esto, incluso cuando estás con alguien, o en la ruidosa prisa de la gente, solo estás tú. El único con el que puedes contar, en el que puedes apoyarte y del que puedes depender, tienes que ser tú. Y una vez lo descubres, es cuando estar solo se convierte en una opción.
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